- La Rama de Salud Mental Infanto-Adolescente de la Sociedad Chilena de Pediatría llama a priorizar esta problemática en las políticas públicas, fortalecer la atención primaria y mejorar el acceso a especialistas. Según datos de 2024, una de cada tres adolescentes mujeres presenta síntomas moderados o severos de depresión o ansiedad.
La Rama de Salud Mental Infanto-Adolescente de la Sociedad Chilena de Pediatría (SOCHIPE) advirtió que la salud mental de niños, niñas y adolescentes constituye un desafío urgente para Chile y llamó a fortalecer la prevención, la detección temprana y el acceso oportuno a tratamientos, con una respuesta coordinada entre la red de salud y los actores vinculados al bienestar de la infancia y adolescencia.
La violencia, el acoso escolar y digital, la inseguridad, las dificultades económicas familiares y las exigencias académicas pueden afectar el bienestar socioemocional y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Según la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia 2024, una de cada tres adolescentes mujeres y uno de cada cinco adolescentes hombres presenta síntomas moderados o severos de depresión o ansiedad. A su vez, UNICEF reporta que, entre 2018 y 2022, la proporción de adolescentes chilenos de 15 años que declaraba estar satisfecho con su vida disminuyó del 72% al 62%.
Estas dificultades se expresan en la vida cotidiana: problemas para dormir por ansiedad, dolores recurrentes asociados al malestar emocional, ausentismo escolar, afectaciones sociales y emocionales vinculados al acceso indiscriminado a redes sociales y familias que no encuentran orientación oportuna.
“Por ello, llamamos a priorizar la salud mental infanto-adolescente en las políticas públicas, a fortalecer la atención primaria y las redes especializadas, reducir las brechas de acceso tanto en el sistema público como en el privado y garantizar la continuidad asistencial hasta los 18 años y una transición adecuada hacia la atención adulta, con enfoque de curso de vida”, afirma la Dra. María de los Ángeles Paul, presidenta de la Rama de Salud Mental Infanto-Adolescente de SOCHIPE.
Brechas en el acceso a la atención especializada
Un estudio publicado en agosto de 2026 estimó que la capacidad de la red pública equivale al 32% del requerimiento potencial de atención en psiquiatría infantil y adolescente, con importantes desigualdades territoriales. Se trata de una estimación para la planificación sanitaria, no de una medición directa de la demanda efectivamente atendida.
En el sector privado, el costo de las consultas, la cobertura limitada y la escasez de especialistas también dificultan el acceso, especialmente para las familias que no pueden sostener tratamientos prolongados.
“Frente a esta realidad, necesitamos que el abordaje de la salud mental comprometa a la sociedad en su conjunto, y nos exige, como agentes de salud, asumir un rol protagónico en la promoción de la salud mental y prevención en la infancia y adolescencia”, señala la psicóloga Javiera Garrido, vicepresidenta de la organización.
Pediatras y médicos de familia cumplen un papel fundamental en la prevención, la detección precoz, la intervención y la derivación oportuna. Fortalecer su formación teórica y práctica y el trabajo interdisciplinario es indispensable para responder a estas necesidades.
Detrás de cada cifra hay un niño, una niña o un adolescente que necesita ser escuchado, y una familia que requiere orientación y apoyo. Darles una respuesta oportuna y continua es una responsabilidad compartida: cuidar su salud mental es también cuidar sus posibilidades de crecer y desarrollarse con bienestar.
Fuente: 360 Comunicaciones