Entrar al celular para revisar una noticia o las redes sociales y terminar varios minutos después deslizando la pantalla sin un objetivo claro es una conducta cada vez más habitual. Cuando este comportamiento se vuelve difícil de controlar, especialmente frente a contenido negativo, alarmante o relacionado con situaciones de riesgo, puede transformarse en doomscrolling e interferir con la rutina diaria y el bienestar emocional.
“Doomscrolling es un concepto utilizado actualmente para describir el hábito de deslizar la pantalla por las distintas plataformas digitales sin una finalidad clara y con la sensación de no poder parar”, explica Catalina Pando, psicóloga y especialista de ADIPA.
De acuerdo con la experta, el problema aparece cuando esta conducta comienza a ocupar el tiempo que debería destinarse a otras actividades y genera consecuencias en la vida cotidiana. Entre ellas, menciona fatiga, ansiedad, estrés y alteraciones del sueño, efectos que pueden intensificarse cuando el contenido consumido está asociado a noticias negativas.
¿Por qué seguimos mirando contenido que nos genera malestar?
Una de las particularidades del doomscrolling es que la persona puede ser consciente de que la conducta le genera ansiedad o malestar y, aun así, continuar haciéndolo. Según señala Pando, esto ocurre, entre otros factores, porque las conductas pueden convertirse en hábitos consolidados a lo largo del tiempo. Además, las noticias negativas pueden activar determinados sesgos cognitivos: “Nos ‘preparamos’ para posibles situaciones de riesgo mediante el bombardeo de información constante, buscando datos que apoyen mi temor o preocupación y entregando mayor importancia a los eventos negativos por sobre los positivos”.
De esta manera, la búsqueda permanente de información puede generar una falsa sensación de preparación frente a escenarios adversos. A esto se suma el funcionamiento de los algoritmos de las redes sociales, que tienden a recomendar contenido similar al que la persona ya ha consumido, dificultando aún más que pueda interrumpir el ciclo.
¿Cómo saber si el doomscrolling se está volviendo un problema?
No existe un tiempo único que permita determinar cuándo una persona está haciendo doomscrolling de manera problemática. Sin embargo, hay ciertas conductas que pueden funcionar como señales de alerta.
Entre ellas, la especialista identifica:
- Perder la noción del tiempo al utilizar redes sociales o portales de noticias.
- Sentir falta de control respecto del uso del celular.
- Revisar el dispositivo inmediatamente después de despertar o antes de dormir.
- Acceder principalmente a contenidos informativos o noticias al utilizar el teléfono.
- Experimentar intranquilidad o angustia cuando se deja el dispositivo de lado.
Estas señales cobran especial relevancia cuando comienzan a interferir con actividades cotidianas. “En casos donde el control de este hábito es muy bajo, existe un impacto negativo en la vida diaria, dejando de lado o posponiendo constantemente nuestras tareas importantes”, advierte la especialista de ADIPA.
¿Cómo reducir el doomscrolling sin desconectarse de internet?
Para quienes identifican estas señales, Pando recomienda reducir el hábito de manera progresiva, en lugar de intentar eliminarlo de forma abrupta. Entre sus sugerencias están establecer límites de tiempo para el uso de redes sociales, revisar el tipo de cuentas que se siguen y privilegiar contenidos que generen emociones positivas.
También plantea reemplazar parte del tiempo destinado a las redes por actividades fuera de las pantallas, como desarrollar pasatiempos relacionados con los propios intereses, conversar con personas cercanas sobre el proceso o realizar actividades al aire libre, como caminar, ir a un parque o pasear a las mascotas.
“Como cualquier otro mal hábito, el doomscrolling debe reducirse de forma gradual para lograr un cambio significativo”, sostiene la especialista.
Durante las pausas, además, recomienda evitar reemplazar una pantalla por otra y optar por actividades de baja estimulación, como leer, dibujar, hacer puzzles, tejer o realizar ejercicios de respiración consciente.
¿Cuánto tiempo dedicarle?
No existe un parámetro oficial que establezca cuántas horas de doomscrolling son “saludables”. La tolerancia y el impacto pueden variar entre personas, por lo que la especialista plantea que el foco debe estar en reducir al máximo posible la exposición a contenido negativo.
Como referencia, Pando recomienda que este consumo específico no supere entre 30 minutos y una hora al día, procurando que ese tiempo no se concentre en una sola sesión.
Fuente: Comunícate 360.