- En medio de la hiperconectividad y la saturación laboral, las dinámicas con herramientas analógicas surgen como una alternativa de pausa activa y socialización.
Actualmente vivimos en una era dominada por las pantallas y la hiperconectividad laboral. Según estimaciones del sector tecnológico, un trabajador en Chile de oficina recibe aproximadamente entre 100 y 220 mensajes diarios, distribuidos principalmente entre correos electrónicos y aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, Slack o Microsoft Teams. En este escenario, la saturación y fatiga visual y cognitiva, un fenómeno conocido como kidulting está transformando radicalmente la forma en que las personas y las organizaciones entienden el descanso y la interacción social.
El kiduting se puede traducir como el rescate de dinámicas de ocio y diversión por parte de adultos, lejos de significar el “volver a ser niños”, esto en el mundo de los juegos de mesa representa una búsqueda de experiencias analógicas, sofisticadas y de alto uso de la estratégica. Esta iniciativa está siendo liderada principalmente por Millennials y la Generación Z, siendo una forma de pausar la rutina, dejar el celular a un lado y conectar cara a cara con los compañeros de trabajo.
Una pausa que rompe las jerarquías
La tendencia traspasó el ámbito privado para posicionarse con fuerza en las dinámicas corporativas, como una alternativa a las tradicionales pausas activas físicas, los juegos de mesa emergen como una dimensión de pausa cognitiva y social. Ejercitando el pensamiento lateral y la comunicación.
Un elemento a destacar, es cómo el juego actúa democratizando las actividades. Al sentarse frente a un tablero, los roles profesionales y las jerarquías se matizan. Ejecutivos, jefaturas, hasta practicantes se enfrentan o colaboran bajo las mismas reglas, permitiendo interacciones más auténticas, espontáneas y horizontales que las de una reunión de trabajo convencional.
Sobre esta transformación en los entornos de trabajo y el estilo de vida contemporáneo, Valeria Delcorto, gerenta de marketing de Devir Chile, firma internacional líder en la distribución de juegos de mesa, destaca “En un contexto de hiperconectividad y fatiga digital, los adultos están recuperando el juego como una forma de desconectarse, compartir y salir de la rutina. El fenómeno del kidulting está generando espacios de interacción presencial y fortaleciendo habilidades como la comunicación, colaboración y resolución de problemas. Existen juegos que son precisos para estas instancias, porque ayudan a la negociación, la estrategia, compañerismo, entre otras cosas”.
Habilidades blandas en acción: Del entretenimiento al propósito
El valor diferencial del juego de mesa reside en la interacción: para avanzar, los participantes deben dialogar, negociar, tomar decisiones bajo presión e interpretar las acciones de sus pares. Estudios en dinámicas cooperativas, como las que proponen los juegos de escape o resolución de acertijos tipo EXIT, demuestran cómo estas instancias estimulan de manera natural la lluvia de ideas, la asignación de roles y la gestión de tareas en un ambiente libre de estrés.
Respecto a la variada oferta de títulos y su aplicación según las necesidades de cada equipo, Delcorto complementa, “Podemos ver juegos de dinámicas ágiles como One Round o de agilidad espacial como Ubongo, hasta clásicos de estrategia y negociación como Carcassonne o Catan. La verdad es que se pueden usar muchísimos juegos; todo dependerá de lo que la empresa quiera trabajar con su equipo, ya sea liderazgo, escucha activa, trabajo en equipo o resolución de conflictos, y del tiempo del que disponga para la actividad”.
Para Devir Chile, la clave está en elegir el juego adecuado según lo que se busca conseguir. Si la idea es hacer una pausa activa y despejar la mente, lo mejor son títulos ágiles, con reglas sencillas y partidas que no superen los 15 o 20 minutos, ideales para recargar energías antes de volver al trabajo. En cambio, cuando el objetivo es fortalecer el equipo y mejorar el clima laboral, entran en escena los juegos cooperativos o de negociación estratégica, donde ponerse de acuerdo, planificar y tomar decisiones en conjunto se convierten, casi sin darse cuenta, en parte de la experiencia.
Fuente: Pilocomunicaciones