El Centro Tecnológico Kipus presentó la propuesta a autoridades de Energía y de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). Su objetivo es que las familias reconozcan, con un logo el pellet, que cumple con estándares de calidad.
Quien compra un saco de pellet paga, por lo general, un precio similar entre una marca y otra. Sin embargo, la calidad de lo que recibe puede ser muy distinta. Para cerrar esa brecha, el Centro Tecnológico Kipus de la Universidad de Talca presentó su propuesta de Sello de Calidad de Pellet a autoridades regionales de Energía y de la SEC. De concretarse, este distintivo permitiría reconocer en el envase un producto que cumple criterios técnicos verificados.
La reunión se realizó en el Campus Curicó de la Utalca y contó con la presencia del seremi de Energía del Maule, Carlos Muena Navarrete; del director regional de la SEC, Vicente Marinkovic Rodríguez, y de Eduardo Ramos Riquieros, profesional de la Unidad de Biocombustibles Sólidos del Ministerio de Energía. Ante ellos, el director del proyecto y académico del Departamento de Ingeniería Industrial, Felipe Varas Concha, expuso los avances alcanzados.
Según Varas, la iniciativa responde a un problema histórico de las familias que calefaccionan sus hogares con pellet: pagan lo mismo por productos muy distintos. “Queremos darle certeza al comprador, para que pueda identificar con un logo, y con acceso a información adicional, las características del pellet que está comprando”, señaló.
La diferencia no es menor. Un pellet que no cumple parámetros adecuados de humedad, contenido de cenizas, poder calorífico o durabilidad mecánica rinde menos al quemarse, exige mayor mantención e incluso puede provocar fallas en las estufas. Además, su combustión deficiente aumenta las emisiones contaminantes.
Del laboratorio a la política pública
El sello es el eje del proyecto “Transferencia Sello de Calidad de Pellet”, que el Gobierno Regional del Maule financia mediante el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R). Junto a Varas, en el equipo participan la directora del Centro, María Luisa del Campo Hitschfeld, y el académico Diógenes Hernández Espinoza, en alianza con fabricantes de pellet y de estufas, así como con instituciones de investigación nacionales e internacionales.
Para definir sus criterios, los investigadores tomaron como base las normas ISO aplicables a los biocombustibles sólidos. Así, una iniciativa nacida en el Maule se alinea con referentes globales.
El camino hacia el logo contempla tres etapas. Primero, el equipo implementó un laboratorio con el equipamiento y los protocolos necesarios; luego, diseñó un esquema de certificación al que pueden acceder los fabricantes. Hoy avanza en la tercera: transferir los resultados a las autoridades, un paso clave ante la implementación de la ley de biocombustibles sólidos. Con ese fin se realizó la visita, que, de acuerdo con Varas, busca alinear la propuesta con las necesidades del Ministerio de Energía y recoger su retroalimentación.
Por su parte, el Seremi valoró el trabajo conjunto con la academia y vinculó la iniciativa con la salud de la población. “Asegurar la calidad del producto nos va a permitir tener un buen sistema de calefacción en nuestros domicilios, mejorar la calidad de vida de los habitantes de la Región del Maule y evitar enfermedades respiratorias”, sostuvo Muena.
Qué revisar antes de comprar
Mientras el sello avanza, la SEC entrega recomendaciones prácticas. De acuerdo con Marinkovic, un pellet de mala calidad “puede dañar el equipo en que se quema, y estos equipos son bastante caros”. Por eso, aconsejó partir por la etiqueta. “Lo primero es revisar que se cumpla con los grados de humedad y de ceniza, y que no sea un pellet muy molido”, explicó. Ya con el producto en uso, sugirió observar la ceniza que queda en la estufa y, a partir de esa evidencia, decidir qué marca preferir.
El director regional, además, anticipó un cambio relevante para el mercado local. “Prontamente vamos a empezar a fiscalizar, como Superintendencia, el estado en que se está vendiendo el pellet en la Región del Maule”, adelantó.
El proyecto concluirá en 2027 y, hasta entonces, el equipo seguirá consolidando una propuesta técnicamente rigurosa y acorde con las necesidades del mercado nacional. Con ella, la Universidad de Talca busca fortalecer la calidad, la trazabilidad y la confiabilidad del pellet producido en Chile. Para los hogares que dependen de este biocombustible en invierno, ese avance se traduciría en estufas más duraderas, una combustión más eficiente y un aire más limpio.
Fuente: Universidad de Talca