- La investigación nace de un convenio entre la Subsecretaría de Pesca y la Asociación Chilena de Desalación y Reúso, el cual busca fortalecer la evaluación ambiental de las plantas, reconociendo que se trata de una fuente de agua estratégica para enfrentar la escasez hídrica y abastecer actividades productivas.
Chile mira cada vez más al mar para asegurar el agua dulce y potable que necesita para su desarrollo. La desalación se ha convertido en una alternativa estratégica, especialmente para las grandes actividades productivas que requieren un abastecimiento seguro, como la minería, y para garantizar el consumo humano. Pero este proceso también plantea un desafío ambiental: ¿cómo evaluar los efectos de la salmuera que las plantas devuelven al océano?
Para responder esa pregunta, La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, a través del FIPA, desarrolla un estudio científico destinado a fortalecer la evaluación de los impactos de las descargas de salmuera sobre los ecosistemas marinos costeros.
La investigación apunta a generar herramientas científicas que permitan comprender mejor el comportamiento de estas descargas y sus posibles efectos sobre el entorno marino. La salmuera presenta una concentración de sales superior a la del agua de mar y, dependiendo de las condiciones de descarga, las corrientes y las características del lugar, puede modificar las condiciones ambientales en su área de influencia.
El objetivo es fortalecer los antecedentes técnicos utilizados en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y contribuir al desarrollo de criterios de evaluación con sustento científico.
“Chile necesita avanzar en nuevas fuentes de agua para enfrentar la escasez hídrica y dar certezas a su desarrollo productivo. Pero ese avance debe ir acompañado de conocimiento científico que nos permita comprender y evaluar los efectos de las descargas sobre nuestros ecosistemas marinos”, indicó el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia.
La autoridad además agregó que se deben contar con mejores herramientas para tomar decisiones ambientales responsables, con evidencia y rigor técnico. “Este estudio busca precisamente fortalecer esa capacidad, para que el desarrollo de la desalación avance con información científica y una adecuada protección del medioambiente marino”, puntualizó.
Para facilitar el trabajo en terreno, Subpesca suscribió un convenio de colaboración con la Asociación Chilena de Desalación y Reúso A.G. (ACADES). Esto permitirá el acceso a plantas desaladoras, el muestreo de aguas de descarte y la medición de variables biológicas y químicas. La iniciativa también contribuirá a los objetivos del Acuerdo de Producción Limpia (APL) del sector de desalación y reúso de agua sustentable.
“Como gremio, creemos que la confianza se construye desde la evidencia. Por eso impulsamos el Acuerdo de Producción Limpia de Reúso y Desalación Sustentable, que compromete a las empresas a medir, reportar y transparentar su desempeño ambiental. El convenio con SUBPESCA es un paso importante en esa dirección: pondremos nuestras instalaciones y sus productos a disposición de la ciencia y de los investigadores que elaborarán la guía metodológica que fortalecerá la evaluación ambiental y protegerá los ecosistemas marinos costeros”, señaló Alberto Kresse, presidente de ACADES.
“Chile usa la desalación desde la época del salitre y hoy la necesita para adaptarse al cambio climático. Por eso, contar con una guía con reglas claras, basadas en conocimiento científico y técnico, para evaluar los proyectos de plantas desaladoras que ingresan al SEIA permite que cada actor cumpla mejor su función. Esperamos que sirva tanto al desarrollo de estas operaciones como a la conservación y la tranquilidad de las comunidades costeras”, explicó Andrés Camaño, uno de los investigadores a cargo del proyecto.
“En Grupo Aguas Nuevas estamos convencidos de que una industria responsable no tiene nada que esconder y sí mucho que aportar. Por eso, ponemos nuestra operación a disposición de la investigación científica, convencidos de que colaborar con la academia, generar evidencia y compartir conocimiento es la mejor manera de fortalecer la confianza de las comunidades y avanzar hacia una desalación cada vez más sostenible”, comentó Sergio Fuentes, gerente de desalación y reúso del Grupo Aguas Nuevas.
Los resultados del proyecto también aportarán antecedentes para el desarrollo regulatorio asociado a la Ley N.º 21.813, sobre uso de agua de mar para desalinización.
El desafío es avanzar hacia una mayor seguridad hídrica sin dejar de lado la protección de los ecosistemas marinos. Para ello, contar con información científica sobre las descargas de salmuera resulta fundamental para comprender los riesgos, mejorar las evaluaciones ambientales y respaldar decisiones técnicamente fundadas.
Fuente: Parla