Con una tasa de desocupación nacional de 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, el mercado laboral chileno enfrenta un escenario cada vez más competitivo. La sobrecalificación, la falta de experiencia y la distancia entre las expectativas de los candidatos y los perfiles que buscan las empresas son algunos de los obstáculos que dificultan el acceso al empleo.
Tener un título universitario, un posgrado o varios años de especialización ya no asegura encontrar trabajo. Para muchos profesionales, ingresar o reinsertarse en el mercado laboral se ha convertido en un proceso complejo, marcado por procesos de selección exigentes y ofertas que no siempre reconocen su nivel de preparación.
Más profesionales compitiendo por las mismas oportunidades
Uno de los fenómenos que refleja esta realidad es la sobrecalificación: profesionales que cuentan con formación académica y experiencia para desempeñar cargos de mayor responsabilidad, pero que terminan postulando a puestos que requieren menos competencias o especialización, ante la necesidad de conseguir empleo.
A esto se suma el alto volumen de postulaciones que reciben algunas ofertas laborales, aumentando la competencia y obligando a los candidatos a diferenciarse más allá de sus antecedentes académicos.
“Existe una contradicción en el mercado laboral chileno: durante años se ha instalado la idea de que estudiar y especializarse garantiza mejores oportunidades, pero hoy esa promesa no siempre se cumple. Vemos profesionales que han invertido tiempo y recursos en su formación y que, aun así, deben competir por cargos que no reconocen su preparación ni experiencia.
También hay desafíos para las empresas y las instituciones educativas. No podemos seguir exigiendo experiencia para cargos iniciales ni formando profesionales sin conexión con las necesidades del mercado. La sobrecalificación es una señal de que debemos mejorar el vínculo entre formación y empleo, generando oportunidades donde los conocimientos y competencias de las personas sean realmente valorados”, señala Aylen Aliaga, cofundadora de HUMA Solutions.
Esta situación también representa un desafío para las empresas. Aunque existe una importante cantidad de profesionales buscando oportunidades, encontrar candidatos que reúnan las competencias técnicas, la experiencia y las habilidades necesarias para un cargo no siempre es sencillo. Tener muchos postulantes no garantiza encontrar a la persona adecuada.
Las habilidades que hoy pueden marcar la diferencia en una contratación
En este escenario, el currículum académico y los años de experiencia ya no son los únicos factores que determinan una contratación. Las empresas también deben prestar atención a las capacidades que permiten a una persona adaptarse, resolver problemas y aportar a los objetivos de una organización.
“Muchas empresas siguen construyendo perfiles de búsqueda con extensas listas de requisitos, sin distinguir siempre entre lo indispensable y lo deseable. Esto puede llevar a descartar talento valioso. Hoy vemos que están tomando fuerza cinco capacidades”, explica Aliaga:
- Motivación y disposición para asumir nuevos desafíos: interés por aprender y asumir nuevas responsabilidades.
- Pensamiento crítico y toma de decisiones: capacidad para analizar situaciones, resolver problemas y proponer soluciones.
- Aprendizaje continuo: disposición para adquirir conocimientos y adaptarse a las exigencias del mercado.
- Gestión de la incertidumbre: capacidad para desenvolverse frente a cambios y escenarios poco predecibles.
- Visión de negocio y orientación a resultados: comprender cómo el trabajo propio contribuye a los objetivos de la organización.
Para la especialista, las empresas deben comenzar a identificar personas con potencial para crecer dentro de sus equipos, más allá de que cumplan con todos los requisitos de un cargo. En ocasiones, la disposición para aprender y asumir nuevos desafíos puede ser tan valiosa como la experiencia acumulada.
Fuente. Comunícate 360