- Titulados de arquitectura de la UTalca realizaron dos intervenciones complementarias en el Valle Los Cóndores, ubicado en la cordillera de la Región del Maule, que buscan proteger el hábitat del sapito espinoso frente a las amenazas que enfrenta este ecosistema.
El llamado del actor Leonardo DiCaprio a proteger a la ranita del Pehuenche puso recientemente la atención internacional sobre la biodiversidad del Alto Maule en Chile y las amenazas que enfrentan los anfibios que habitan este territorio. Sin embargo, mucho antes de que esta zona adquiriera visibilidad internacional, la Universidad de Talca ya desarrollaba un proyecto orientado a la conservación de uno de sus ecosistemas.
Se trata del Proyecto de Conservación de Anfibios La Poza, iniciativa que surgió a partir de una investigación realizada por titulados de la Escuela de Arquitectura de la UTalca en torno al paisaje cultural del Valle Los Cóndores, en la cordillera de San Clemente en la Región del Maule.
Durante este trabajo, Claudia Salas Martínez y Diego Morales Gajardo estudiaron las características ambientales, territoriales y culturales del sector, así como los ecosistemas y especies que lo habitan. En este análisis identificaron al sapito espinoso (Rhinella spinulosa) y al bofedal del sector La Poza, que constituye parte de su hábitat. “Partimos en 2022 investigando sobre el paisaje cultural del Valle Los Cóndores y, a partir de ahí, nos interesó específicamente el tema de la fauna. Investigamos las especies que estaban amenazadas, que eran mayormente anfibios”, detalló Diego Morales.
“Nos encontramos con la problemática de anfibios aplastados y, en base a nuestros propios intereses, decidimos seguir investigando qué pasaba ahí. Creíamos que había hartas actividades que se realizaban en el lugar y algunas problemáticas derivadas del uso descontrolado de estos espacios”, explicó Claudia Salas.
Arquitectura y conservación
El desarrollo de la iniciativa tomó poco más de tres años y se concretó a través de dos intervenciones arquitectónicas complementarias: un mirador y una pasarela, emplazados en distintos puntos del sector La Poza. Ambas estructuras fueron diseñadas para ordenar el tránsito de personas y vehículos, y evitar el ingreso directo a las áreas más sensibles del bofedal.
“El proyecto consistió en intervenir para proteger, para disuadir un poco la invasión que se hace en ese humedal por parte de las personas y del ganado, buscando conciliar los usos previos, la ganadería que ahí existe, con los usos recreativos”, agregó Eduardo Aguirre León, profesor guía de ambos proyectos de título.
La propuesta, por tanto, no buscaba alejar a las personas de este lugar, sino permitir que puedan recorrer y contemplar el entorno sin intervenir directamente en el sector donde se desarrolla el ciclo reproductivo del sapito espinoso.
“Son dos intervenciones complementarias: una disuade el paso y permite observar el humedal; la otra disuade el paso del ganado y permite recorrerlo y, eventualmente, realizar actividades de educación ambiental, que es el propósito final”, añadió el académico de la Escuela de Arquitectura.
Para concretar las intervenciones fue necesario gestionar los permisos correspondientes y articular un trabajo colaborativo con distintas instituciones y actores del territorio, entre ellos Bienes Nacionales, la Municipalidad de San Clemente y la Junta de Vecinos de La Mina. Adicionalmente, los estudiantes contaron con el apoyo del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Talca para que los guiaran en relación con los anfibios y su ecosistema, además de otras entidades que participaron en el proceso.
Contexto territorial
Ambas estructuras se emplazan en un territorio reconocido por la riqueza de su biodiversidad y lo heterogéneo de sus paisajes, características que también lo han convertido en un atractivo para visitantes y actividades vinculadas al turismo de naturaleza.
En el Alto Maule habitan diversas especies de anfibios que enfrentan una serie de niveles de amenaza. Entre ellas se encuentra la ranita del Pehuenche (Alsodes pehuenche), especie clasificada en peligro crítico de extinción, y, que ha adquirido visibilidad internacional luego de que el actor Leonardo DiCaprio difundiera un llamado a proteger su hábitat, en medio de la discusión sobre un proyecto eléctrico para ese territorio.
“La particularidad que tiene esta ranita en cuanto a su distribución es que está presente solo en este espacio, donde está catalogada en estado crítico de extinción. Se estima que la población total en el área es de aproximadamente mil ejemplares, que en realidad es poco para la extensión que hay ahí”, explicó Mauricio Quiroz Jara, académico del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Talca.
En este contexto, este tipo de proyectos de conservación que buscan generar nuevas formas de conocer y recorrer estos territorios, demuestran que una intervención arquitectónica de pequeña escala también puede contribuir a la protección de un ecosistema.
Fuente: UTalca