- Personas mayores de la comuna de San Pedro de la Paz participan en una intervención que combina desafíos cognitivos, movimiento y realidad virtual inmersiva. Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián reúne a estudiantes, académicos y actores del territorio para promover la autonomía y el envejecimiento saludable.
Ponerse un visor de realidad virtual, seguir instrucciones, mantener el equilibrio y resolver al mismo tiempo un desafío cognitivo es parte de la experiencia que viven personas mayores de San Pedro de la Paz a través de Cogni Activa +60, Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) de la Universidad San Sebastián que reúne a distintas disciplinas y universidades para pilotar una intervención de doble tarea cognitivo-motora apoyada por realidad virtual inmersiva.
La iniciativa, liderada por Yislem Barrientos, académica de la carrera de Fonoaudiología de la USS, surgió “a partir del trabajo previo que hemos desarrollado con personas mayores en iniciativas de Vinculación con el Medio y de un diagnóstico participativo que permitió identificar necesidades relacionadas con la cognición, el equilibrio y la autonomía”, experiencia que les permitió avanzar hacia estrategias de prevención y promoción de un envejecimiento activo y saludable.
En ese proceso también participó Carolina Corvalán, kinesióloga que al inicio del proyecto se desempeñaba como referente comunal del programa Más Adulto Mayor Autovalente (Más AMA) de San Pedro de la Paz y que actualmente continúa vinculada al programa y apoyando el contacto con las comunidades.
Tecnología que llega a la comunidad
El diagnóstico mostró la necesidad de ampliar las alternativas disponibles e incorporar, junto con la funcionalidad física, aspectos cognitivos, emocionales y sociales. “Esto fue fundamental para pensar en una intervención más integral y atractiva, incorporando la realidad virtual como una herramienta innovadora que permitiera trabajar diferentes capacidades de una manera más dinámica y motivadora”, señala Carolina Corvalán.
El proyecto se desarrolla además en colaboración con la Universidad de Las Américas, a través de las carreras de Terapia Ocupacional y Enfermería. Sus académicos y estudiantes participan en las evaluaciones y sesiones junto al equipo USS, así como también facilita los visores de realidad virtual y las aplicaciones utilizadas durante la intervención.
Las sesiones proponen situaciones en las que las personas mayores deben responder simultáneamente a estímulos cognitivos y motores, una lógica relacionada con acciones cotidianas como caminar mientras se conversa, recordar una indicación o mantener la atención sobre el entorno.
Fortalecer funciones fundamentales
A través de estas actividades se trabajan funciones como la atención y la memoria, junto con el equilibrio y el movimiento. La tecnología también permite acercar nuevas experiencias a personas que no siempre han tenido contacto con este tipo de herramientas.
“La recepción ha sido muy positiva. Al comienzo puede existir curiosidad e incluso cierto temor frente a una tecnología que para muchas personas mayores es completamente nueva, pero una vez que tienen la posibilidad de conocerla y utilizarla, se genera mucho interés y motivación”, afirma Corvalán.
Como se trata de un programa piloto, el equipo espera obtener resultados preliminares sobre sus posibles efectos en cognición, equilibrio, funcionalidad y riesgo de caídas, además de conocer la experiencia de los propios participantes. Esa información podría servir como base para futuras intervenciones preventivas y para ampliar el uso de estas herramientas en otros espacios comunitarios.
Cogni Activa +60 –iniciativa que tributa al Programa Territorial Hito Más Nutrición Más Vida, de VcM– también se ha convertido en un espacio de aprendizaje para los estudiantes que participan en las evaluaciones e intervenciones.
Aprender desde la experiencia
Nicole Campos, interna de Fonoaudiología USS, participó en las evaluaciones previas de la Valoración Geriátrica Integral, principalmente en el área cognitiva, además de acercarse a evaluaciones físicas y funcionales junto a estudiantes de Kinesiología. La experiencia le permitió “fortalecer conocimientos en las áreas de comunicación y cognición en personas mayores, comprendiendo cómo las dificultades cognitivas pueden afectar significativamente su comunicación, generando inseguridad o dificultades para comprender instrucciones”.
El trabajo en terreno también permitió desarrollar habilidades para entregar instrucciones comprensibles, generar confianza y adaptar la interacción a las características de cada participante. Desde la mirada del equipo académico, Barrientos destaca que “buscamos que los estudiantes comprendan el valor del trabajo colaborativo entre disciplinas, desarrollen una mirada integral y centrada en la persona, y se acerquen al uso de nuevas tecnologías con fines preventivos”.
A futuro, la iniciativa busca generar evidencia que ayude a orientar nuevas estrategias preventivas y ampliar el uso de tecnologías en el trabajo con personas mayores. Para Nicole, la experiencia también deja un aprendizaje que espera mantener durante su ejercicio profesional, especialmente “la importancia de escuchar, respetar y comprender las necesidades de cada persona mayor, considerando sus diferentes experiencias, capacidades y formas de comunicarse”.
Fuente: USS