- Me voy a referir por única vez, por ahora, a los hechos de que da cuenta Ciper el día
de ayer. - He sido objeto de una maniobra siniestra cuyos alcances habrá que develar en
transcurso del tiempo. - Además de los aspectos obvios y evidentes, están en juego el estado de derecho y el
rol de los abogados, desde que, por medio de la comisión de un delito de grabación y difusión
de conversaciones privadas amparadas en el secreto profesional, se accede a ellas. - Debo afirmar categóricamente que no he pagado ni ofrecido beneficio a funcionario
público alguno. El contexto y contenido de mi asesoría profesional no puede ser revelado y
mi deber es protegerlo. - Aunque es obvio, hay que señalar que nuestro sistema legal niega validez a las
pruebas obtenidas en forma ilícita. - Habrá que investigar a fondo, sin duda, estos hechos y aquellos que le dan origen,
pero parece claro desde ya, que hay en marcha una operación obscura, manejada en los
subterráneos del poder, con alcances políticos y comunicacionales insospechados,
estratagema propia de países en los que no funciona el estado de derecho. - Colaboraré con las investigaciones que se realicen dentro del marco de mis
obligaciones éticas y limitaciones legales que me impone mi profesión. - No es primera vez que enfrento ataques a mi persona por mi trabajo como abogado,
pero reconozco que pensé que este tipo de operaciones eran propias del pasado.
Fuente: Luis Hermosilla, Abogado.